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Los tampones y el shock tóxico: las verdades

Publicado por Mairim Gómez Cañas viernes, 5 de febrero de 2010

Los tampones son cilindros fabricados con materiales de origen natural que actúan absorbiendo el flujo menstrual desde su ubicación dentro de la vagina, una vez que alcanzan su capacidad máxima de absorción, permiten el paso del flujo menstrual al exterior del útero.

En la actualidad se venden en unidades desechables, que se insertan manualmente hasta el fondo de la vagina y se extraen mediante un cordón insertado dentro de ellos. El uso de tampones permite tener una mayor comodidad, no se nota, evitan episodios de manchas en la ropa y malos olores, permiten la práctica de deportes de todo tipo, incluyendo los acuáticos.

Se han hecho varias suposiciones con respecto al uso de tampones, que pueden causar molestias e infecciones, perderse en el cuerpo, provocar cáncer por las toxinas producidas por el rayón contenido en ellos, o que el agregado de asbesto a su manufactura promueve un sangrado excesivo. TODAS ESTAS SUPOSICIONES SON FALSAS.

En el pasado, se vinculaba el uso de tampones de alta absorción con casos de Síndrome de Shock Tóxico (SST), una infección causada por una bacteria denominada Staphylococcus Aureus. Se manifiesta con fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, erupciones, dolores de cabeza, musculares, entre otros. Aunque este riesgo sigue mencionándose en algunos ámbitos, hoy día no está demostrada la relación entre el Síndrome de Shock Tóxico y los tampones.

La Food and Drugs Administration (FDA) regula la seguridad y efectividad de las actividades médicas, incluyendo los tampones. Esta entidad no tiene evidencia científica de la existencia de asbesto en ninguna marca de tampones, ni reportes de un sangrado menstrual excesivo luego del uso de los mismos.

Anteriormente, los tampones eran fabricados de algodón, rayón o una mezcla de ambos. El rayón está hecho de fibras de celulosa derivadas de la pulpa de la madera, que son sometidas a un proceso de blanqueado, este procedimiento era una fuente potencial de cantidades de dioxina en los tampones pero este método ya no es utilizado.

Hoy en día el rayón empleado en los tampones está libre de cloro elemental, se usa como agente blanqueador el peróxido de hidrógeno. El control exigido por la FDA en los tampones, es un análisis que detecta de 0.1 a 1 parte por trillón de dioxina, lo que representa una cucharadita de té en un lago de 4.5 mts. de profundidad. Los rastreos demostraron que la posibilidad para que el producto final, contenga dioxina es muy baja, sin plantear en ningún momento un riesgo de cáncer para las consumidoras.

Los tampones de rayón no tienen mayor riesgo de SST que los de algodón de similar absorción. La FDA para ayudar a las mujeres, exige a los fabricantes medir la absorción usando un método estándar: mini, regular y super.

El Síndrome de Shock Tóxico, está más relacionado con estadías prolongadas del tampón en el cuerpo de la mujer, es decir, más de 24 horas, y con pacientes con algún factor de riesgo. Por ello, es importante tomar en cuenta las siguientes medidas preventivas:
- Lavarse las manos antes y después de insertar o extraer un tampón.
- Cambiar el tampón de cada cuatro a ocho horas, dependiendo de la cantidad de flujo menstrual. No es recomendable acostarse a dormir utilizando el tampón.
- Cambiar el tampón si comienza a manchar su ropa interior.
- Lea siempre las instrucciones de uso que vienen en las cajas de tampones.
- Si tiene dudas o molestias consulte a su médico.

Fuente: BrandCom

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