“Décadas de
estancamiento terapéutico entorno al cáncer de pulmón han sido superadas”. Así
lo sostiene el Dr. Edgardo Santos, director asociado del programa de
investigación de hematología oncológica de la Universidad de Miami y Director
asociado del Programa Fellowship de Hematología/Oncología del mismo centro de
estudios.
En los últimos años, la medicina ha logrado avances
significativos en cuanto a las terapias post cirugía y, muy especialmente, en
los tratamientos para pacientes que nunca fumaron, que constituyen el 20% de
los casos de Cáncer de Pulmón de Células No Pequeñas (CPCNP).
“Hasta hace 4 años, la sobrevida de estos pacientes luego de
la cirugía era de 4 meses para quienes no recibían tratamiento y de un máximo
de 10 para aquellos con terapia. Hoy en día, gracias a nuevas terapias
biológicas, estamos llegando a 17 meses de sobrevida media e, incluso, un 50% de
los pacientes llega a sobrevivir, con una buena calidad de vida, durante 2, 3 o
4 años”, aseguró el Dr. Santos.
Este avance científico se debe a la aplicación de la
“terapia dirigida al blanco”, basada en el estudio genético del cáncer. “Se
toma un pedacito de tumor del paciente y se analiza para encontrar las
mutaciones que están activadas. Así se identificó la mutación del gen EGFR,
responsable del 40% de los casos de cáncer de pulmón en no fumadores, de la
cual ha surgido el medicamento erlotinib, tratamiento biológico que ha
demostrado reducir en un 70% el tumor en los pacientes con esta mutación”.
Para determinar la existencia de esta mutación, antes de
comenzar cualquier terapia, se debe realizar un test genético. “Con la
tecnología que tenemos hoy en día, es una prueba rápida, sensible y específica.
En Estados Unidos, los resultados se obtienen en 5 a 10 días”, acotó el Dr.
Santos.
“Lo que hace erlotinib es inhibir un receptor
(tirosina-quinasa) y bloquear todas las señales que ayudan a la célula tumoral
a crecer, replicarse y producir lesiones en otros lugares”, explicó el Dr.
Santos. A esto se agrega la ventaja de ser un tratamiento oral, por lo cual el
paciente se lo puede tomar sin salir de su hogar.
En definitiva, la importancia de estos nuevos fármacos está
en que permiten bloquear las señales que ayudan al tumor a expandirse, con una
importante reducción de los efectos no deseados. Ante el arribo de la biología
molecular al ambiente clínico, el Dr. Santos enfatizó: “No podemos ser ciegos y
seguir dándole a nuestros pacientes quimioterapias citotóxicas, que los
enferman y generan pocas respuestas. En un futuro los pacientes podrán llevar
su perfil genético a la farmacia y recibir una terapia individualizada”.