Muchas madres hacen uso de un gran ingenio al cocinar para lograr que sus hijos disfruten al consumir alimentos saludables, pues es ya conocido el planteamiento de que un niño bien alimentado será un adulto sano. Nutrientes como el calcio, hierro, zinc, selenio, luteína y vitaminas A, C, E y B12 deben ser integrantes permanentes de la dieta de un niño entre 2 y 8 años, pues aparte de garantizar su buena salud y crecimiento, optimizan su desarrollo visual, motriz y cerebral.
El especialista en nutrición humana y metabolismo, Marcelo Quevedo, consultor del Fondo de Población de las Naciones Unidas, indica que es muy importante estimular en el niño la escogencia de alimentos sanos a edades tempranas, ya que mientras más pronto asuma una dieta saludable mejor será su desarrollo integral. En tal sentido, enfatizó que “utilizar alimentos comerciales o fórmulas lácteas fortificadas con los biofactores esenciales que garanticen una adecuada alimentación y una vida saludable a largo plazo es absolutamente válido”.
Asimismo, indicó que hay fórmulas lácteas apropiadas para niños mayores de 2 años, que contienen un sistema de biofactores conformado por Vitaminas A, C, E, Hierro, Yodo, Cobre, Nucleótidos, Ácidos grasos y Luteína, nutrientes indispensables para el óptimo crecimiento, buena salud y desarrollo neuronal, psicomotriz y visual de un niño en edad preescolar. “Estos nutrientes ejercen una función independiente, pero es la combinación de ellos lo que complementa y potencia su efecto, por ello el gran valor alimenticio de estas fórmulas”.
“La luteína por ejemplo, es un carotenoide que actúa como antioxidante, protege la retina y funciona como filtro contra la luz azul nociva. Se encuentra de manera natural en alimentos como calabacín, espinaca, col rizada, arvejas, yema de huevo, lechuga y espinacas; pero como la mayoría de ellos no son bien recibidos por los niños, se ha incorporado este elemento en algunas presentaciones de fórmulas lácteas infantiles, en concentraciones que al acumularse en el ojo maximizan su efecto protector”, explicó el médico.
Por otra parte, señaló que la importancia del biofactor luteína para el desarrollo visual radica en que los ojos de un niño son especialmente vulnerables al daño de la luz, porque no pueden apagar los radicales libres de oxígeno y sus cristalinos no son capaces de bloquear las longitudes de onda nocivas de la luz, procesos que las retinas adultas si realiza con normalidad. “El desarrollo visual de un niño dura hasta los 4 años. Generalmente, los bebés que no reciben leche materna o fórmulas enriquecidas con luteína carecen de una buena fuente de este nutriente”, agregó el especialista.
Actualmente, existen en el mercado diferentes marcas de fórmulas lácteas de crecimiento. Sin embargo, no todas son iguales ni ofrecen los mismos beneficios y resultados. Por ello, las madres de niños en edad preescolar que quieren una nutrición superior y alimentar el potencial de sus hijos deben consultar a su pediatra y elegir una fórmula láctea de crecimiento que contenga una adecuada combinación de biofactores necesarios para un óptimo crecimiento y desarrollo.
Finalmente, el doctor Quevedo recomendó a las madres no recurrir a la leche de vaca como fuente principal de alimento para los pequeños de la casa, pues esta tiene un bajo contenido de ácidos grasos esenciales y un alto contenido de proteínas y grasas saturadas que pueden crear cargas inadecuadas en el metabolismo y el funcionamiento renal de los niños. Además, hay investigaciones en curso que relacionan los altos niveles de presión sanguínea, problemas de crecimiento y obesidad con el consumo de leche de vaca durante la infancia.
Fuente: Comstat Rowland
Una mala alimentación puede ser perjudicial para la salud y causar enfermedades en las cuales el organismo, no puede satisfacer sus necesidades de manera adecuada. Para estar sanos física y mentalmente, nuestro cuerpo requiere de un consumo constante de vitaminas y minerales que no conseguimos realizando dietas rigurosas; estos regímenes de adelgazamiento reducen de forma drástica el aporte de todos los nutrientes, generando el efecto “yoyo” y ganando más peso al dejar de hacerlas.
La clave para tener una vida saludable es realizar el plan de alimentación de acuerdo al individuo, combinándolo con actividad física. De esta manera, lograremos bajar de peso adecuadamente y los resultados se mantendrán en el tiempo. Desde luego, la motivación, la constancia y la fuerza de voluntad tienen que ser factores esenciales para determinar nuestro régimen y poder sentirnos bien con nosotros mismos.
A continuación ofrecemos algunos tips para lograr una vida saludable en pasos simples y progresivos:
• Realizar por lo menos cinco comidas diarias que incluya variedad de alimentos en cantidades adecuadas. El patrón a seguir debe ser el de las tres comidas principales más dos o tres meriendas, las cuales se sugiere realizar siempre a la misma hora.
• Tomar mínimo ocho vasos de agua durante el día, es importante la hidratación para que nos ayude a desechar toxinas y contribuir con el mejoramiento de la piel. Adicionalmente nos ayudará absorber nutrientes como vitaminas y minerales y a mantener la integridad del tracto gastrointestinal.
• Para sentirnos motivados debemos identificar si usamos la comida para enfrentar la decepción, el rechazo, el aburrimiento o incluso las trabas hacia el éxito personal.
• Vigilar las preparaciones de las comidas. Se deben cocinar los alimentos preferiblemente al horno, sudados, al vapor o a la parrilla.
• No hacer mercado con hambre y comprar y preparar sólo las cosas que estamos seguros que podemos comer, trazarse metas posibles y no buscar recetas mágicas
• Evitar las frituras y mantener la cocina llena de opciones saludables, como por ejemplo: frutas, vegetales, yogures bajo en grasa y alimentos bajos en calorías.
• Comenzar con una caminata de 30 minutos diarios 5 días a la semana. También puede trotar durante 20 minutos mínimo tres veces a la semana. Adicionalmente debería realizar, por lo menos, dos días no consecutivos de entrenamiento físico para mejorar la fuerza y resistencia muscular.
• Bajar la ingesta de bebidas alcohólicas y eliminar el consumo de tabaco. El alcohol aporta un gran número de calorías, 7 calorías por gramo de alcohol. Ambos vicios están vinculados con el desarrollo de enfermedades crónicas como cáncer y cardiopatías.
• Masticar los alimentos tranquilamente, el cuerpo reacciona con señales de saciedad a los veinte minutos de comenzar a comer. Así, se ingiere sólo lo necesario.
• El consejo de un especialista en nutrición ayuda a marcarse objetivos realistas. Además seguirá la evolución de la dieta.
Estos tips son reglas básicas que harán que vayas acostumbrándote a vivir sanamente. El mejor consejo para adelgazar y no frustrarnos en el intento, es no aferrarse a la talla de ropa que usamos o a la cantidad de kilos que tenemos, es mejor enfocarse en volvernos saludables de adentro hacia afuera. Esto se puede lograr saludablemente; es decir, comer bien, ejercitarse regularmente y recordar que uno puede verse genial y sentirse fabuloso sin necesidad de llegar a la delgadez “extrema”.
Fuente:
Campaña Educativa de Locatel
La falta de experiencia y el desconocimiento de las técnicas de alimentación infantil, llevan a la mayoría de las madres primerizas a incluir diversos alimentos en la dieta del niño antes que su sistema gastrointestinal esté preparado para digerirlos. Al respecto, la pediatra Marisela Moreno, del ambulatorio La Rotaria, en Maracaibo, estado Zulia, explicó que la introducción prematura de frutas, verduras, granos y carbohidratos pueden causar diarrea o estreñimiento.
La especialista en pediatría fue enfática al recomendar lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida del infante, y combinada hasta cumplir al menos el primer año. De esta manera se le garantizan al pequeño los nutrientes necesarios para la correcta formación y funcionamiento de su organismo.
Según la galena, cuando existe alguna excepción de la lactancia materna -la madre ha sido diagnosticada con virus de inmunodeficiencia humana o tuberculosis, recibe tratamiento para controlar su función tiroidea o está sometida a quimioterapia; también cuando el bebé es intolerante a la lactosa- lo más recomendable es alimentar al pequeño con fórmulas lácteas infantiles, cuya composición emule la lactancia materna y pueda ser bien absorbida por el sistema gastrointestinal inmaduro de la criatura.
Sin embargo, la falsa percepción de que los bebés gordos son más saludables, aún tiene importantes repercusiones en las decisiones de las madres, quienes siguiendo los consejos de sus familiares y conocidos optan por darle a los pequeños cereales y sopas antes que cumplan los primeros seis meses de vida, para lograr una ganancia de peso acelerada y sostenida.
Por su parte la pediatra de la Policlínica Santa Ana, en Ciudad Bolívar, doctora María Turarén, explicó que la alimentación recibida durante los primeros meses de vida es determinante en la ocurrencia de obesidad infantil, condición que predispone al surgimiento de diabetes, dislipidemia y enfermedades cardiovasculares en la adultez.
La pediatra comentó que en ese afán de ver que los bebés engorden y crezcan rápido, “los abuelos se convierten en los principales enemigos de los pediatras”, pues sin conocer el efecto que pueden tener ciertos alimentos en el organismo, recomiendan comidas que están fuera de la dieta señalada por el especialista.
Ambas especialistas coincidieron en la importancia de informar bien a las madres y padres respecto a los riesgos que implica la inclusión antes de tiempo de ciertos alimentos en la dieta del pequeño. Igualmente, recomendaron amamantar de manera exclusiva durante el primer semestre, a partir del séptimo mes combinar la leche materna con verduras amarillas e introducir paulatinamente las blancas, verdes y rojas.
Fuente:
Comstat Rowland
En la búsqueda de opciones saludables, en la última década ha habido un importante auge de los productos naturales, incluso en el segmento de alimentos infantiles. Muchas madres, pensando que hacen lo correcto, comienzan a incluir verduras, frutas y compotas antes que el sistema gastrointestinal del bebé esté preparado para procesar esas comidas. Esta práctica deja de lado la recomendación de los pediatras de suministrar lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del infante.
El pediatra y neonatólogo de la Clínica San Pedro de Ciudad Bolívar, Amilkar Velásquez, recomendó iniciar la ablactación –introducción de alimentos diferentes a la leche- a partir del séptimo mes de vida del infante. “Lo primero que se puede emplear para combinar la leche materna son las verduras amarillas, luego las blancas, verdes y rojas, paulatinamente y en ese orden”, específico el galeno.
Las frutas cítricas -como naranja, mandarina, piña y fresa- no deben suministrarse antes que el bebé cumpla el primer año de vida, debido a que existe un alto riesgo de reacciones alérgicas. Según explicó el galeno, la razón para ser tan cuidadosos con la dieta de los recién nacidos es que su sistema gastrointestinal aún está inmaduro y ciertos alimentos pueden ocasionar diarreas o estreñimiento. En tal sentido, hizo hincapié en la importancia de consultar a un pediatra antes de hacer cambios en la alimentación de los pequeños.
Por su parte la doctora Gina Totta, pediatra y neonatóloga del Hospital Manuel Noriega Trigo, en Maracaibo, comentó que cuando las madres no pueden amamantar por razones de salud, lo mejor es suministrar fórmulas lácteas infantiles y evitar la introducción temprana de cereales o frutas. “En caso que sea necesario recurrir a las fórmulas, se debe escoger la fórmula más parecida a la leche materna, pues de esa manera se está asegurando un buen crecimiento y desarrollo neurológico del bebé”.
La galena destacó que no se debe suministrar leche completa de vaca a los menores de dos años, pues repercute negativamente en la salud y el sano desarrollo del bebé, ocasionándole problemas estomacales y síntomas típicos de alergia a la proteína de vaca o intolerancia a la lactosa -rinitis, obstrucción nasal, estornudos, tos, erupción generalizada y evacuaciones líquidas-. A largo plazo, el consumo de este alimento predispone al surgimiento de obesidad, hipertensión y resistencia a la insulina.
Excepciones a la lactancia materna
Son pocas las contraindicaciones de la lactancia materna, y estas pueden ser causadas por situaciones de salud de la madre o del niño.
Del bebé: Intolerancia a la lactosa. De la madre: estar sometida a tratamiento farmacológico para regular la función de la glándula tiroides, recibir quimioterapia, estar diagnosticada con virus de inmunodeficiencia humana o tuberculosis.
Fuente:
Comstat Rowland, c.a
Bebés amarillos y poco saludables: la ictericia es la principal manifestación de hiperbilirrubinemia
Los bebés recién nacidos ameritan cuidados especiales debido a la inmadurez de sus sistemas vitales. Cuando se trata de niños prematuros la situación es aún más delicada, pues sus órganos continúan en formación y no están preparados para funcionar de forma independiente. Cuanto más prematuro es un niño, mayor es el riesgo de que sufra complicaciones como anemia, hipertensión arterial, dificultad respiratoria, infecciones e hiperbilirrubinemia.
Esta condición se desarrolla debido a elevaciones en los niveles de bilirrubina, compuesto que se produce por la degradación natural de la hemoglobina, causando una tonalidad amarillenta en la piel y la esclerótica de los ojos, denominada ictericia. El incremento de los números en la bilirrubina –generalmente superior a 25 mg- puede provocar parálisis cerebral, sordera u otras lesiones.
La hiperbilirrubinemia también puede desarrollarse por incompatibilidad de grupo sanguíneo entre el niño y la madre, por procesos infecciosos debido a la inmadurez hepática del bebé o por sustancias presentes en la leche materna que aumentan la concentración de bilirrubina en la sangre al no poder excretarla.
La ictericia suele aparecer el segundo o tercer día de vida. Comienza por la cabeza, desde donde se va extendiendo al resto del cuerpo en sentido descendente. La especialista en pediatría, perinatología y puericultora, Ledis Fuenmayor, explicó que los pacientes con este tipo de problemas deben ser tratados con fototerapia –exposición del recién nacido a luces fluorescentes- que convierte la bilirrubina en moléculas más solubles que se eliminan a través de la orina y las heces.
“La alimentación es muy importante en pacientes que presentan este tipo de problemas. Deben recibir una nutrición muy completa, que contenga compuestos como la luteína, una sustancia que permite la fijación de los rayos y ayuda a que las toxinas sean eliminadas más rápido”, aseguró.
La luteína además está implicada en el desarrollo de la retina, la agudeza visual y en la maduración de los bastoncillos que ayudan al niño a ver con más claridad desde la primera etapa de su vida.
Alimentación eficaz
La doctora Fuenmayor, quien labora en el Materno Infantil Eduardo Soto Peña del Zulia, explicó que la luteína se encuentra en cantidades importantes en la leche materna. Cuando los niños no pueden ser alimentados con leche materna porque la madre tiene virus de inmunodeficiencia humana o está en quimioterapia, existen fórmulas de inicio que contienen biofactores importantes como taurina, luteína y aminoácidos como DHA y AA.
Los nutrientes antes mencionados están implicados en la madurez del cerebro y el desarrollo de la retina; además ayudan a una reacción favorable de la fototerapia y a la inhibición de la ictericia. “Un niño bien alimentado es un futuro hombre o mujer feliz con todo el potencial necesario para desarrollarse”, concluyó la galena.Bebés prematuros
Se considera prematuros a los niños que nacen antes de las 37 semanas de embarazo. Estos pequeños tienen necesidades especiales, por lo cual deben recibir atenciones distintas a las de los bebés a término.
La primera etapa de vida extrauterina suelen pasarla en una unidad de cuidados intensivos neonatales, necesitan ganar peso rápidamente y son más propensos a presentar complicaciones.
Fuente: Comstat Rowland
Algunas personas se refieren al Alzheimer como una enfermedad traicionera y progresiva. Este tipo de demencia se manifiesta por el deterioro cognitivo que afecta gradualmente la memoria, percepción, orientación, atención, lenguaje y capacidades funcionales de los pacientes.
Disminución de la memoria reciente, cambios de humor repentinos, irritabilidad, depresión, aislamiento, dificultad para la concentración, perdida de iniciativa, lenguaje repetitivo e insomnio, son los principales síntomas de esta patología en sus inicios.
El doctor Omar Báez, médico internista especialista en tercera edad, señaló que el grupo de más alto riesgo lo conforman las personas mayores de 65 años de edad. Aunque científicamente no se conocen causas exactas de esta enfermedad, se sabe que existen factores genéticos y nutricionales involucrados en su surgimiento y agresividad.
Por tal motivo, los especialistas en la materia recomiendan cuidar la alimentación desde la niñez, siguiendo dietas bajas en colesterol y ricas en ácidos grasos poliinsaturados, como el omega 3, omega 6, pescados azules; también es importante consumir una amplia variedad de vegetales, especialmente maíz, auyama, soya, girasol y nueces.
El especialista recalcó que el conocimiento general de la enfermedad y sus medidas preventivas, además de la participación de la familia y cuidadores a charlas o talleres de orientación, son muy importantes para entender al paciente y aprender a convivir con él. “Una caricia, un abrazo, las muestras de afecto y comprensión suelen ser bien recibidas por las personas afectadas, ya que la memoria afectiva es la última que se pierde y estos detalles pueden hacer volver algunos recuerdos aparentemente olvidados”, agregó.
El doctor Báez exhortó a los pacientes y sus familiares a participar en terapias de apoyo con psicólogos especializados, pues allí se imparten recomendaciones útiles para la convivencia, tales como: hablar con frases cortas dando tiempo a respuestas sin interrupción, mantener a la persona afectada en su medio familiar, permitirles y estimularles a realizar actividades simples, no considerarlos inútiles, no relegarlos o aislarlos, garantizarles una adecuada hidratación y nutrición, no dejarlos solos y estimular su memoria mediante crucigramas, juegos simples, refranes, adivinanzas y la descripción de objetos, entre otras actividades.
Combatir la obesidad, evitar enfermedades cerebrovasculares, controlar la diabetes y la hipertensión, hacer ejercicios físicos, estimulación cognitiva con tareas el hogar, lectura, construir rompecabezas, escuchar radio o hacer crucigramas, comer habitualmente plátanos, naranjas, verduras, hortalizas, pan integral, hígado, frutas, guisantes y alubias, son parte de las medidas de cuidado nutricional en la demencia tipo Alzheimer.
Fuente: Novartis
Los avances científicos ratifican que los hábitos alimenticios adquiridos desde la infancia inciden directamente en la salud de las personas, incluso en la adultez. La nutrición es determinante para tener una vida saludable, o por el contrario ser propenso a presentar enfermedades como la hipertensión, diabetes, dislipidemia, aterosclerosis, e incluso algunos tipos de cáncer.
Para lograr un óptimo desarrollo y ser saludable es básico recibir lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Este alimento contiene todos los nutrientes que necesita el bebé. Luego del primer semestre se puede combinar el amamantamiento con jugos de frutas, sopas y vegetales, incorporando alimentos progresivamente hasta que el pequeño se una a la dieta familiar, que debe contener proteínas, carbohidratos y bajas cantidades de grasa.
La pediatra Egidia Gómez, adscrita al Servicio de Pediatría del ambulatorio Renato Valera Aguirre de Pto. Ordaz, comentó que algunas madres desconocen el proceso de incorporación de alimentos y le dan a sus hijos cereales, pastas licuadas, verduras no recomendadas y leche de vaca, antes de los seis meses de edad. “Esto eleva el riesgo de que el bebé presente trastornos metabólicos, déficit neurológico, problemas renales o gastrointestinales, alergias y diarreas, debido a que estas comidas sobrepasan la cantidad de solutos que requiere la criatura, además sus sistemas digestivo y renal son muy inmaduros para procesarlas”, explicó.
La leche materna es fundamental en la dieta de un recién nacido porque contiene cantidades idóneas de ácidos grasos, aminoácidos y biofactores como la taurina, zinc, selenio, hierro y ácido fólico, que intervienen en el desarrollo de las funciones neurológicas y psicomotoras del lactante.
La también especialista en pediatría, nutrición y crecimiento, Nolis Camacho, quien trabaja en la Clínica del Niño del estado Mérida, señaló que en caso que la madre no pueda amamantar, lo más apropiado es alimentar al bebé con fórmulas lácteas infantiles que emulen la leche materna.
Las excepciones médicas a la lactancia materna sólo se presentan cuando la madre está diagnosticada con tuberculosis, virus de inmunodeficiencia humana,
hepatitis de cualquier tipo, cuando está bajo tratamiento farmacológico para
regular las funciones de la tiroides o está bajo régimen de quimioterapia. Por
parte del bebé, la causa más común de contraindicación de la lactancia materna
es la intolerancia a la lactosa.
La composición de las fórmulas lácteas infantiles es capaz de cubrir los requerimientos básicos de los bebés, como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, DHA, vitamina A, taurina y luteína, una sustancia que interviene en la agudeza visual.
Falsas creencias
La succión constante de las mamas no significa que el bebé esté insatisfecho o que la producción de leche de la madre sea insuficiente, sólo es un reflejo natural. Algunas madres se confunden y deciden complementar la lactancia antes de los seis meses, por temor a que el bebé no esté bien alimentado.
La gordura no es síntoma de salud. Aunque suele asociarse el sobrepeso infantil con la buena nutrición, este nexo es absolutamente falso; por el contrario, los niños obesos tienen más probabilidades de presentar diabetes tipo dos a temprana edad y tener un alto riesgo cardiometabólico.
Fuente: Comstat Rowland
