La comprensión y apoyo familiar son fundamentales para convivir con una persona que tiene demencia tipo Alzheimer. Los frecuentes olvidos y cambios de humor de estos pacientes pueden ser difíciles de entender para los niños, debido a su inocencia y desconocimiento de la situación, por tal motivo es importante orientarlos y explicarles que esas reacciones que les parecen extrañas son consecuencias de una enfermedad y no se trata de falta de afecto o atención.
Una comunicación abierta con los más pequeños les ayudará a entender las razones por las cuales su abuela o abuelo tiene dificultades para hacer tareas sencillas o no puede recordar las cosas que hizo hace poco tiempo, les hace las mismas preguntas varias veces y, en ocasiones, no recuerda los nombres de sus propios familiares.
La especialista en neuropsiquiatría de la clínica El Ávila, Zhilma Sucre, recomienda explicarle a los niños con palabras sencillas las características de la enfermedad y no aislarlos de la realidad familiar. De esta manera los pequeños se sentirán más cómodos involucrándose junto al paciente en juegos, actividades recreativas y tareas fáciles que tengan poco riesgo, como doblar las sábanas o tender camas, tomarlo de la mano parea cruzar una calle o ayudarlo a subir a una acera.
“Para el pequeño es importante saber que puede contribuir a mejorar la vida de su familiar afectado. Hay que hacerlo sentir parte de la solución”, dijo la neuropsiquiatra. Quien, además, hizo hincapié en que las personas con demencia tipo Alzheimer necesitan atención permanente para evitar que se expongan a situaciones riesgosas, deben ser supervisados cuando realizan tareas cotidianas y no pueden salir solos a la calle, ya que pudieran tener dificultades para recordar el camino a casa.
Facilitando la vida del paciente y su familia
La demencia tipo Alzheimer es crónica y progresiva. Aunque no existe una cura para esta enfermedad, se han desarrollado terapias farmacológicas capaces de hacer que avance más despacio, mejorando así la calidad de vida del paciente, sus familiares y cuidadores. Una de estas opciones es la rivastigmina, que se encuentra en presentación de parches.
Los parches de rivastigmina, además de ser cómodos y fáciles de colocar, brindan una continua y adecuada liberación del fármaco al torrente sanguíneo durante 24 horas. Con frecuencia, los pacientes con Alzheimer -por ser personas de edad avanzada- suelen estar polimedicados para controlar patologías como hipertensión o artritis. Otro beneficio de la terapia transdérmica es que no se metaboliza en el hígado, por lo que no hay riesgo de que interactúe con otras drogas.
Características y detección
La demencia tipo Alzheimer se manifiesta inicialmente con numerosos y frecuentes olvidos. Se pierde la memoria episódica, por lo que la persona no puede recordar eventos recientes.
También comienzan a notarse ciertas dificultades para hacer planes, repentinos cambios de carácter y humor e intranquilidad nocturna.
La enfermedad se diagnostica con evaluaciones clínicas y psicológicas para descartar depresión, delirio, anemia, y otras causas de deterioro cognitivo.
Al paciente se le debe practicar exámenes de laboratorio, evaluación neuro psicológica y estudios de neuroimagen para visualizar el tipo de daño que presenta y localizar las lesiones.
Fuente:
Comstat Rowland
Olvidar palabras, nombres o fechas es algo normal que le ocurre a cualquier persona, pero cuando sucede con mucha frecuencia puede tratarse de los primeros síntomas de la demencia tipo Alzheimer: una enfermedad que suele manifestarse a partir de los 65 años de edad, ocasionando pérdida progresiva de la memoria, insomnio, desorientación y cambios bruscos de humor.
Hace cinco años, Gisela Perdomo comenzó a notar cambios difíciles de explicar en el comportamiento de su madre, Vicenta Mendoza. “Se le olvidaban las cosas. Decía que ponía las llaves en un lugar y después no recordaba dónde estaban, escondía todo lo que tenía enfrente porque creía que se lo iban a robar, hablaba muchas incoherencias y con frecuencia mencionaba a sus padres y hermanos. Además se ponía muy agresiva y ofensiva. Todo le molestaba y le costaba dormir”, recordó Perdomo.
Estos cambios de conducta de Vicenta resultaron ser síntomas de demencia tipo Alzheimer. Zhilma Sucre, especialista en neuropsiquiatría de la clínica El Ávila en Caracas, explicó que el inicio de la enfermedad se caracteriza por olvidos frecuentes y numerosos, dificultad para recordar hechos recientes y hacer planes. “Cuando el afectado siente que pierde el control sobre su entorno y las situaciones que se le presentan, también pueden sufrir cambios de conducta y carácter”, agregó.
La doctora destacó que los cambios en los pacientes no son voluntarios, se trata de problemas irreversibles propios de la enfermedad. Es fundamental tenerles paciencia, ser solidarios, empáticos e informarse lo mejor posible sobre la patología, cómo manejarla y afrontar con éxito los contratiempos.
Luego de conocer los efectos y constante progresión de la enfermedad, Gisela decidió informarle a los vecinos y familiares cercanos la condición de salud de su madre, para que entendieran mejor situaciones que pueden parecer extrañas y le ayuden a crear una atmosfera de comprensión, cuidado y amor en la que Vicenta esté más segura.
Aunque la mayor parte del tiempo Vicenta vive en su mundo, hay días en los que tiene pequeños ratos de lucidez. “A veces me llama por mi nombre, sabe quién soy y tiene gestos de cariño: me abraza, me besa y se alegra por las atenciones que le doy. Esta enfermedad ha convertido a mi mamá en una niña de 92 años”, comenta Gisela.
Recomendaciones terapéuticas
La doctora Sucre destacó que existen factores que pueden empeorar la progresión de la demencia tipo Alzheimer, como la hipertensión, diabetes, dislipidemia, el consumo de una dieta alta en grasas saturadas y la ausencia o pobreza de interacción social o familiar. Por tal motivo, recomendó realizar actividades físicas con regularidad, consumir una dieta balanceada y ejercitar la mente con frecuencia.
También destacó que es fundamental mantener a los pacientes bajo terapia farmacológica, e hizo referencia a los parches de rivastigmina, los cuales proporcionan mejor adherencia, facilidad al familiar para colocarlos y seguridad de que el paciente va a recibir el tratamiento durante 24 horas continuas, con liberación directamente en el torrente sanguíneo.
Uno de los beneficios de este medicamento es que como no se metaboliza en el hígado, no interactúa con otros fármacos que podría estar recibiendo el paciente. Este sistema facilita la tarea del cuidador, ya que se evitan las reacciones violentas o agresivas del paciente cuando se resiste a tomar medicinas, pues su estado le impide reconocer que está enfermo.
Cómo colocar el parche
Asegúrese de que la piel esté limpia y sin cortaduras, raspaduras o irritaciones.
• Abra cuidadosamente el empaque, sin romper el parche que está dentro.
• Doble levemente uno de los lados del parche y despéguelo. Evite tocar la parte adherente.
• Coloque el parche firmemente con el lado adherente hacia la piel.
• Al removerlos evite dejarlos al alcance de niños o mascotas. Asegúrese de lavarse las manos después de retirarlo.
Los parches de rivastigmina pueden colocarse en la parte alta o baja de la espalda, en la parte superior del brazo o en el pecho. Bañarse o nadar no afecta su funcionamiento. No debe ser expuesto a luz solar o saunas por largos períodos de tiempo y deben ser reemplazados cada 24 horas a la misma hora todos los días.
Fuente:
Novartis
Comstat Rowland
El trastorno de bipolaridad es una patología marcada por fluctuaciones del estado de ánimo, que cuenta con períodos de depresión repetitivos que se alternan con temporadas de gran euforia.
En la fase maniaca del trastorno, el principal síntoma es que el individuo se siente extraordinariamente productivo, dinámico y entusiasmado en extremo. Además, tiene pensamientos acelerados y descontrolados; suelen realizan múltiples actividades al mismo tiempo y a la hora de hablar lo hace tan rápido que es muy difícil que otras personas logren llevar el ritmo de la conversación.
En la fase depresiva, la persona pierde el interés por actividades que antes disfrutaba, se siente triste, derrotado, fatigado, lento y melancólico. También, puede presentar problemas al dormir, pérdida de peso, del apetito o por el contrario puede comer en exceso. Otro de los síntomas importantes de esta fase son los sentimientos de culpa o incapacidad que pueden desencadenar en delirios y pensamientos de suicidios y muerte.
Actualmente, no existe cura para este trastorno; sin embargo, puede ser atendido a través de tratamientos que consisten en un control eficaz del curso del trastorno a largo plazo, lo cual supone el tratamiento de los síntomas emergentes. Para esto es necesario contar con tres grandes herramientas:
1. Terapias con fármacos: “actualmente, en el mercado existen productos que logran controlar las fluctuaciones de los estados de ánimos, como es el caso de la Quetiapina XR, un novedoso antipsicótico atípico, que sirve como estabilizador del humor, antimaniaco y antidepresivo. Es decir, que logra actuar en cada una de las fases del trastorno y es prácticamente la única molécula que posee ese perfil”; según información brindada por el Psiquiatra Emilio Miquilena. Asimismo, este fármaco del laboratorio AstraZeneca cuenta con un sistema de liberación prolongada, lo que facilita el seguimiento del tratamiento por parte del paciente ya que sólo requiere una toma diaria.
2. Terapias de psicoeducación: este método consiste en explicarle al paciente, de qué se trata la enfermedad y ofrecerle estrategias para poder convivir con ella. Igualmente, le deja saber que aunque noten mejorías significativas con los tratamientos farmacológicos, es fundamental su constancia en el mismo, pues es una enfermedad crónica y la suspensión de la medicación podría generar recaídas y un retroceso en el tratamiento.
3. Apoyo familiar: el apoyo por parte de la familia representa un factor fundamental para que el individuo sea constante en su tratamiento y pueda llevar una vida completamente normal. Estas son las personas encargadas de motivar y hacerle seguimiento al individuo en su tratamiento psicoeducativo y farmacológico, garantizando un mejor control del trastorno, su recuperación y por consiguiente su reinserción en la sociedad.
El trastorno de bipolaridad tiene una prevalencia importante, tanto así que representa la sexta causa de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Por tal motivo, es importante que la colectividad en general tome conciencia y en consideración la salud mental como un componente vital de la atención primaria de salud.
Fuentes:
AstraZeneca
Organización Mundial de la Salud
Dr. Emilio Miquilena ( Psiquiatra)