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¿Cómo cuidar a mi bebé prematuro?

Publicado por Mairim Gómez Cañas miércoles, 23 de noviembre de 2011 1 comentarios


Toda mujer embarazada espera con ansia la llegada de su próximo hijo, pero nos invadimos de preguntas cuando el parto se adelanta de las 40 semanas programadas. Existen diversas causas por las que un bebé puede nacer antes de haberse completado el proceso de gestación, por lo que debemos conocer los cuidados especiales que requiere un niño prematuro o pretérmino. 

La Dra. Maria José Rodríguez, pediatra y neonatóloga del Hospital Pérez Carreño de Caracas, comenta que lo primordial es un buen control prenatal, ya que esto asegura un hijo y una madre sana. Al momento de nacer un gran número de prematuros  van  a requerir hospitalización inmediata por varios días  para proporcionales los cuidados especiales que le garantizarán su crecimiento sano y que deberán continuar sus padres al ser dado de alta del hospital.

En este sentido, la Dra. Rodríguez explica que una vez que el pretérmino es dado de alta, debido a la inmadurez de sus sistemas orgánicos, está expuesto a contagiarse de infecciones con facilidad, por lo que es importante restringir el número de visitas en el hogar. De igual manera, es esencial que la madre y todas aquellas personas que la ayuden al cuidado del bebe comprendan la importancia del lavado frecuente de las manos, mantener las uñas cortas, no fumar en el hogar, evitar colocarle perfumes, solo colocarles   prendas de vestir de algodón, mantenerlo abrigado, no permitirle jugar con peluches ni objetos que puedan tener polvo; y sobretodo, brindarle un régimen alimenticio que le proporcione una ingesta adecuada de nutrientes.  
 
El nacimiento prematuro priva al bebé de un tiempo importante en el útero, y por esto, con frecuencia son más pequeños y pesan menos que los recién nacidos a término, de allí la importancia que reciban una nutrición óptima. La Dra. Rodríguez, explica que lo ideal es que el bebe se alimente desde el nacimiento con leche materna, la cual luego del primer mes de vida del prematuro debe ser fortificada a fin de aportar todos los nutrientes que requiere. No es necesario sobrealimentar al niño, este es un mito común que lejos de beneficiarlo puede generarle trastornos cardiometabólicos a largo plazo.

Enfrentando los retos

Como cualquier niño, su bebé prematuro necesita amor y atención para desarrollarse, por lo que es importante llevarlo a consulta médica de forma semanal o con la frecuencia que el pediatra considere para evaluar la ganancia de peso, la cual debe ser de 15 – 30g diarios, así como la adaptación del prematuro al hogar, además debe ser evaluado por un equipo interdisciplinario como neuropediatra, oftalmólogo, fisioterapeutas, etc. 

Sin embargo, aunque los bebés prematuros tienen más riesgo de sufrir ciertas complicaciones, el diagnóstico temprano de ellas, el tratamiento y cuidado continuo son fundamentales para un futuro saludable. En el caso del crecimiento postnatal, los índices de recuperación en lactantes prematuros varían dependiendo de muchos factores entre los que se incluye el peso y la edad gestacional al nacer, las patologías que hayan presentado durante su hospitalización, la discapacidad neurológica, la nutrición, entre otros.

Cuidar a tu bebé prematuro no es una tarea  fácil, pero los chequeos médicos, al igual que una buena alimentación, que le ayuden a  enfrentar  las desventajas nutricionales producto de su temprano nacimiento, le  garantizarán  un buen desarrollo y crecimiento adecuado. 

Fuente: Pfizer

Técnica de alimentación errónea es la principal causa de obesidad infantil

Publicado por Mairim Gómez Cañas martes, 16 de marzo de 2010 0 comentarios

La falta de experiencia y el desconocimiento de las técnicas de alimentación infantil, llevan a la mayoría de las madres primerizas a incluir diversos alimentos en la dieta del niño antes que su sistema gastrointestinal esté preparado para digerirlos. Al respecto, la pediatra Marisela Moreno, del ambulatorio La Rotaria, en Maracaibo, estado Zulia, explicó que la introducción prematura de frutas, verduras, granos y carbohidratos pueden causar diarrea o estreñimiento.

La especialista en pediatría fue enfática al recomendar lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida del infante, y combinada hasta cumplir al menos el primer año. De esta manera se le garantizan al pequeño los nutrientes necesarios para la correcta formación y funcionamiento de su organismo.

Según la galena, cuando existe alguna excepción de la lactancia materna -la madre ha sido diagnosticada con virus de inmunodeficiencia humana o tuberculosis, recibe tratamiento para controlar su función tiroidea o está sometida a quimioterapia; también cuando el bebé es intolerante a la lactosa- lo más recomendable es alimentar al pequeño con fórmulas lácteas infantiles, cuya composición emule la lactancia materna y pueda ser bien absorbida por el sistema gastrointestinal inmaduro de la criatura.

Sin embargo, la falsa percepción de que los bebés gordos son más saludables, aún tiene importantes repercusiones en las decisiones de las madres, quienes siguiendo los consejos de sus familiares y conocidos optan por darle a los pequeños cereales y sopas antes que cumplan los primeros seis meses de vida, para lograr una ganancia de peso acelerada y sostenida.

Por su parte la pediatra de la Policlínica Santa Ana, en Ciudad Bolívar, doctora María Turarén, explicó que la alimentación recibida durante los primeros meses de vida es determinante en la ocurrencia de obesidad infantil, condición que predispone al surgimiento de diabetes, dislipidemia y enfermedades cardiovasculares en la adultez.

La pediatra comentó que en ese afán de ver que los bebés engorden y crezcan rápido, “los abuelos se convierten en los principales enemigos de los pediatras”, pues sin conocer el efecto que pueden tener ciertos alimentos en el organismo, recomiendan comidas que están fuera de la dieta señalada por el especialista.

Ambas especialistas coincidieron en la importancia de informar bien a las madres y padres respecto a los riesgos que implica la inclusión antes de tiempo de ciertos alimentos en la dieta del pequeño. Igualmente, recomendaron amamantar de manera exclusiva durante el primer semestre, a partir del séptimo mes combinar la leche materna con verduras amarillas e introducir paulatinamente las blancas, verdes y rojas.

Fuente:
Comstat Rowland

Cuando se trata de nutrición infantil lo mejor es no improvisar

Publicado por Mairim Gómez Cañas jueves, 11 de febrero de 2010 0 comentarios

En la búsqueda de opciones saludables, en la última década ha habido un importante auge de los productos naturales, incluso en el segmento de alimentos infantiles. Muchas madres, pensando que hacen lo correcto, comienzan a incluir verduras, frutas y compotas antes que el sistema gastrointestinal del bebé esté preparado para procesar esas comidas. Esta práctica deja de lado la recomendación de los pediatras de suministrar lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del infante.

El pediatra y neonatólogo de la Clínica San Pedro de Ciudad Bolívar, Amilkar Velásquez, recomendó iniciar la ablactación –introducción de alimentos diferentes a la leche- a partir del séptimo mes de vida del infante. “Lo primero que se puede emplear para combinar la leche materna son las verduras amarillas, luego las blancas, verdes y rojas, paulatinamente y en ese orden”, específico el galeno.

Las frutas cítricas -como naranja, mandarina, piña y fresa- no deben suministrarse antes que el bebé cumpla el primer año de vida, debido a que existe un alto riesgo de reacciones alérgicas. Según explicó el galeno, la razón para ser tan cuidadosos con la dieta de los recién nacidos es que su sistema gastrointestinal aún está inmaduro y ciertos alimentos pueden ocasionar diarreas o estreñimiento. En tal sentido, hizo hincapié en la importancia de consultar a un pediatra antes de hacer cambios en la alimentación de los pequeños.

Por su parte la doctora Gina Totta, pediatra y neonatóloga del Hospital Manuel Noriega Trigo, en Maracaibo, comentó que cuando las madres no pueden amamantar por razones de salud, lo mejor es suministrar fórmulas lácteas infantiles y evitar la introducción temprana de cereales o frutas. “En caso que sea necesario recurrir a las fórmulas, se debe escoger la fórmula más parecida a la leche materna, pues de esa manera se está asegurando un buen crecimiento y desarrollo neurológico del bebé”.

La galena destacó que no se debe suministrar leche completa de vaca a los menores de dos años, pues repercute negativamente en la salud y el sano desarrollo del bebé, ocasionándole problemas estomacales y síntomas típicos de alergia a la proteína de vaca o intolerancia a la lactosa -rinitis, obstrucción nasal, estornudos, tos, erupción generalizada y evacuaciones líquidas-. A largo plazo, el consumo de este alimento predispone al surgimiento de obesidad, hipertensión y resistencia a la insulina.

Excepciones a la lactancia materna

Son pocas las contraindicaciones de la lactancia materna, y estas pueden ser causadas por situaciones de salud de la madre o del niño.

Del bebé: Intolerancia a la lactosa. De la madre: estar sometida a tratamiento farmacológico para regular la función de la glándula tiroides, recibir quimioterapia, estar diagnosticada con virus de inmunodeficiencia humana o tuberculosis.

Fuente:
Comstat Rowland, c.a

Los bebés recién nacidos ameritan cuidados especiales debido a la inmadurez de sus sistemas vitales. Cuando se trata de niños prematuros la situación es aún más delicada, pues sus órganos continúan en formación y no están preparados para funcionar de forma independiente. Cuanto más prematuro es un niño, mayor es el riesgo de que sufra complicaciones como anemia, hipertensión arterial, dificultad respiratoria, infecciones e hiperbilirrubinemia.

Esta condición se desarrolla debido a elevaciones en los niveles de bilirrubina, compuesto que se produce por la degradación natural de la hemoglobina, causando una tonalidad amarillenta en la piel y la esclerótica de los ojos, denominada ictericia. El incremento de los números en la bilirrubina –generalmente superior a 25 mg- puede provocar parálisis cerebral, sordera u otras lesiones.

La hiperbilirrubinemia también puede desarrollarse por incompatibilidad de grupo sanguíneo entre el niño y la madre, por procesos infecciosos debido a la inmadurez hepática del bebé o por sustancias presentes en la leche materna que aumentan la concentración de bilirrubina en la sangre al no poder excretarla.

La ictericia suele aparecer el segundo o tercer día de vida. Comienza por la cabeza, desde donde se va extendiendo al resto del cuerpo en sentido descendente. La especialista en pediatría, perinatología y puericultora, Ledis Fuenmayor, explicó que los pacientes con este tipo de problemas deben ser tratados con fototerapia –exposición del recién nacido a luces fluorescentes- que convierte la bilirrubina en moléculas más solubles que se eliminan a través de la orina y las heces.

“La alimentación es muy importante en pacientes que presentan este tipo de problemas. Deben recibir una nutrición muy completa, que contenga compuestos como la luteína, una sustancia que permite la fijación de los rayos y ayuda a que las toxinas sean eliminadas más rápido”, aseguró.
La luteína además está implicada en el desarrollo de la retina, la agudeza visual y en la maduración de los bastoncillos que ayudan al niño a ver con más claridad desde la primera etapa de su vida.

Alimentación eficaz

La doctora Fuenmayor, quien labora en el Materno Infantil Eduardo Soto Peña del Zulia, explicó que la luteína se encuentra en cantidades importantes en la leche materna. Cuando los niños no pueden ser alimentados con leche materna porque la madre tiene virus de inmunodeficiencia humana o está en quimioterapia, existen fórmulas de inicio que contienen biofactores importantes como taurina, luteína y aminoácidos como DHA y AA.

Los nutrientes antes mencionados están implicados en la madurez del cerebro y el desarrollo de la retina; además ayudan a una reacción favorable de la fototerapia y a la inhibición de la ictericia. “Un niño bien alimentado es un futuro hombre o mujer feliz con todo el potencial necesario para desarrollarse”, concluyó la galena.

Bebés prematuros

Se considera prematuros a los niños que nacen antes de las 37 semanas de embarazo. Estos pequeños tienen necesidades especiales, por lo cual deben recibir atenciones distintas a las de los bebés a término.

La primera etapa de vida extrauterina suelen pasarla en una unidad de cuidados intensivos neonatales, necesitan ganar peso rápidamente y son más propensos a presentar complicaciones.

Fuente: Comstat Rowland

La lactancia materna ahora tiene amigos

Publicado por Mairim Gómez Cañas jueves, 12 de noviembre de 2009 0 comentarios

La leche materna es, por mucho, el alimento ideal para los bebés durante los primeros 12 meses de vida, consumiéndola de forma exclusiva durante el primer semestre y combinada a partir del séptimo mes. Sin embargo, se calcula que sólo un tercio de las madres en los países en vías de desarrollo cumplen con este lineamiento de la Organización Mundial de la Salud.

Con el propósito de promover, apoyar y defender la lactancia materna, al tiempo que se educa a las madres para que tengan buenas técnicas de amamantamiento, surge el programa Amigos de la Lactancia Materna, una iniciativa impulsada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia –Unicef- en Venezuela. El plan contempla una serie de encuentros y talleres en centros de salud públicos y privados, dirigidos a mujeres en período de gestación y lactancia.

La pediatra y gastroenteróloga Scarlet Salazar, miembro del programa Amigos de la Lactancia Materna, comentó que este proyecto está respaldado por un número importante de médicos y personal sanitario que conocen la importancia de la leche materna para el óptimo desarrollo de los niños, y defienden este alimento como la opción ideal para los primeros meses de vida.

“Desafortunadamente el período de lactancia exclusiva de las madres venezolanas es cada vez más corto. Ciertas enfermedades, el desconocimiento de técnicas efectivas de amamantamiento y el cumplimiento de compromisos laborales, hace que las mujeres le dediquen poco tiempo a la alimentación de sus niños”, dijo.

Según la galena, quien además labora en el Centro de Salud Santa Inés de Montalbán, el mayor error ocurre cuando por desconocimiento se administra leche completa como complemento o sustituto de la materna. “Durante los primeros meses de vida los sistemas gastrointestinal y renal del bebé no están suficientemente maduros para recibir alimentos altos en grasas, solutos y fibra. Si por razones médicas la madre no puede amamantar, lo mejor es recurrir a fórmulas lácteas infantiles que emulen la leche de la madre y contengan los biofactores necesarios para el buen desarrollo de los niños”, agregó la especialista en pediatría y gastroenterología.

Una niñez saludable previene enfermedades

Por su parte, el pediatra Jorge Gaiti, quien presta sus servicios en el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga de Barquisimeto y es presidente de la sociedad venezolana de puericultura y pediatría filial Lara, destacó que el fomento de la lactancia materna es la mejor manera de garantizar la buena nutrición de los infantes. Esta práctica previene problemas a largo plazo como alergias, diarreas, anemia y obesidad. “Lo ideal es orientar a la mamá para que brinde lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y evaluar la evolución del infante, porque a veces los requerimientos son mayores y se debe complementar la alimentación del pequeño”.

“Debemos orientar a las madres y aclarar dudas que las hacen incurrir en errores. Una situación recurrente es que piensan que el bebé pide comida cada dos horas porque no se siente satisfecho con la leche materna, por ende se le administran cereales y alimentos espesos que tarden más en digerirse. Esto es falso. Lejos de satisfacer la demanda nutricional de la criatura se está excediendo y, a la larga, esto puede ocasionar problemas gástricos y metabólicos”, concluyó el pediatra.

Fuente: Comstat Rowland

La leche completa no lo es tanto

Publicado por Mairim Gómez Cañas sábado, 24 de octubre de 2009 0 comentarios

Una nutrición infantil deficiente puede ocasionar problemas a largo plazo. Se recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, luego complementarla con otros alimentos que le proporcionen al lactante los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo

“El término leche entera de vaca puede confundir a algunas personas, haciéndoles pensar que este alimento le proporciona a los bebés los nutrientes necesarios para la correcta formación y maduración de su organismo. Sin embargo, se ha demostrado que estos lácteos tienen un alto contenido de grasas y carecen de micronutrientes esenciales el desarrollo de los niños, por lo que no se recomienda su consumo antes de los primeros cuatro años de vida”, así lo explicó el pediatra Federico Ortega del Instituto Clínico Camoruco de Valencia.

El galeno, quien ha realizado diversos trabajos sobre la importancia de la nutrición en los primeros años de vida, enfatizó que la lactancia materna es el alimento ideal para los niños, proporcionándose de manera exclusiva durante los primeros seis meses e incorporando progresivamente otras comidas.

Aún cuando las excepciones médicas a la lactancia materna son pocas: que el bebé tenga intolerancia a la lactosa o la madre esté diagnosticada con tuberculosis, virus de inmunodeficiencia humana o recibiendo medicación para controlar la función de la tiroides, entre otras. El galeno comentó que la mayoría de las madres venezolanas sólo amamantan de forma exclusiva durante los primeros tres meses de vida, interrumpiéndola por compromisos laborales o porque el manejo de una técnica de amamantamiento deficiente disminuye su producción de leche.

Según el especialista en pediatría, cuando las madres ven disminuida su producción de leche comienzan a introducir nuevos alimentos en la dieta del bebé, se pierde el estímulo de succión de las mamas y se detiene paulatinamente la producción de leche materna. “El problema viene cuando la madre ansiosa por satisfacer el apetito del bebé le proporciona alimentos inadecuados, como la leche entera de vaca, cuyo alto contenido graso puede causar obesidad infantil”, agregó.

La nutrición infantil durante los primeros dos años de vida debe contar con una composición de biofactores acordes con la madurez de su sistema digestivo y con sus requerimientos nutricionales. Algunos de estos micronutrientes como la taurina, luteína, selenio y zinc, no están presentes en la leche entera de vaca o su concentración en este alimento es insuficiente.

El doctor Ortega hizo hincapié en que la mejor manera de garantizar estos nutrientes es mediante la lactancia materna. Cuando la madre por razones de salud no puede amamantar, lo más recomendable es la administración de fórmulas lácteas infantiles que emulen la leche materna y provean los biofactores necesarios para optimizar el desarrollo físico e intelectual del pequeño.

Un círculo perfecto de nutrición

La pediatra y neonatóloga del estado Zulia, María Rueda, destacó la importancia de cuidar bien la alimentación de la madre, para asegurar que la composición de la leche materna sea capaz de satisfacer los requerimientos nutricionales del bebé, especialmente cuando se trata de niños prematuros que necesitan ganar peso de manera acelerada en los primeros meses de vida.

La neonatóloga explicó que la calidad de la leche producida por una madre desnutrida pudiera ser insuficiente para lograr el rápido desarrollo que requieren los bebés prematuros, por lo que es necesario complementar la lactancia materna con fórmulas lácteas infantiles especiales para estos casos, que promueven la ganancia de peso y son mejor toleradas por el sistema digestivo inmaduro del recién nacido.

Igualmente, la doctora Rueda señaló que la mala nutrición puede afectar la agudeza visual, la capacidad cognitiva y el crecimiento de los niños. A la larga, los niños mal alimentados pueden desarrollar enfermedades respiratorias, dislipidemia, obesidad, diabetes e hipertensión.

Fuente: Comstat Rowland

El consumo de luteína ayuda a la formación del ojo y previene enfermedades retinianas

Publicado por Mairim Gómez Cañas lunes, 7 de septiembre de 2009 0 comentarios

Los excesos o deficiencias presentados durante los primeros años de vida pueden ocasionar secuelas que se manifiestan al comenzar a envejecer. Sólo proporcionándoles a los niños los nutrientes necesarios para su óptimo desarrollo físico e intelectual y el correcto funcionamiento de su organismo, se le puede garantizar al adulto una vida saludable. El cuerpo humano es como un archivo y los excesos o deficiencias que experimentamos durante los primeros años de vida pueden tener secuelas en la adultez.


Durante los primeros meses de vida, el consumo de sustancias como la luteína -presente en las frutas, verduras, leche materna y fórmulas lácteas infantiles- adquiere una importancia vital en la formación del sistema ocular, ya que actúa como fotoprotector, neutralizando la acción de los radicales libres que ocasionan daño en la retina, especialmente de los niños a temprana edad.

Una vez sintetizado este carotenoide, se concentra en el cristalino y la mácula: regiones de la retina de máxima discriminación y agudeza visual. La doctora Mary Luz Sánchez, especialista en oftalmología pediátrica, comentó que la luteína es conocida como el nutriente protector de los ojos, debido a que evita el daño retiniano producido por factores externos.

En los recién nacidos, el cristalino es más trasparente y vulnerable que en los adultos. La acción de la luteína es fundamental para un desarrollo óptimo de la visión, evitando así futuras complicaciones. La especialista en oftalmología infantil explicó que, a largo plazo, el consumo de dicho nutriente ayuda a prevenir enfermedades como la catarata y la degeneración macular, patologías que se desarrollan en la adultez y son causadas por la fotoxidación de proteínas.

La doctora Sánchez, señaló que la lactancia materna proporciona altas cantidades de luteína y es el alimento ideal para los niños durante los primeros meses de vida. En casos muy puntuales en los que la madre no está en capacidad de amamantar, se puede alimentar al bebé con fórmulas lácteas infantiles, que emulen la leche de la madre y le proporcionen al pequeño una adecuada combinación de biofactores necesarios para cubrir sus requerimientos nutricionales.

Protección fácil de obtener
  • Los vegetales verdes son la principal fuente de luteína, especialmente la espinaca y brócoli, además de otros alimentos como el maíz y la yema de huevo

  • El consumo de entre 6 y 14 miligramos de luteína al día está asociado con una disminución de hasta un 50% de riesgo de degeneración macular relacionada a la edad y catarata; para alcanzar esta concentración es necesario consumir 5 raciones de vegetales al día

  • Además de su efecto fotoprotector de la vista, la luteína protege la piel de los daños causados por los rayos ultravioleta y reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular

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